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Michael Sayman, un genio de la tecnología habla sobre su vida

25 junio, 2013

GENIO___ad_Michael Sayman Gálvez no parece ser un chico fuera de serie. Su manera informal de vestir, su peinado y los frenillos en los dientes lo hacen semejante a cualquier otro adolescente de 16 años. Sin embargo, hace cuatro años su vida cambió cuando comenzó a diseñar aplicaciones (apps) para iPhone y iPad que luego las vendió en App Store, la tienda virtual de Apple y lo que era su pasatiempo favorito le abrió las puertas de un brillante negocio que le está reportando jugosas ganancias.

De padre boliviano y madre peruana, Mike, como lo llaman cariñosamente, tiene bien claro que la última nacionalidad que quiere es la estadounidense, pese a haber nacido en Miami el 24 de agosto de 1996. “Me considero peruano y también boliviano, pero para nada gringo. No tengo nada que ver con ellos”, dice entre risas y en un claro español, pero con un acento un tanto diferente.

Es un adolescente al que le encanta el pollo a la brasa y el ceviche. Muy ordenado con su trabajo y el colegio, pero superdesordenado en su cuarto, afirma su madre, María Cristina Gálvez. “En la casa es muy flojo para los quehaceres, pero le encanta pasar horas trabajando en la computadora y con su música favorita. La fama no lo ha cambiado, pero eso sí, no deja de comprarse el último invento que sale al mercado, y por suerte puede darse ese gustito”, indica.

Hace poco terminó con su novia. “Es que el trabajo no me dejaba mucho tiempo para dedicarle. Por ahora estoy solo”, dice Mike, que acaba de retornar a Miami después de participar durante una semana en una conferencia de Apple que tuvo lugar en San Francisco, California.

El año pasado recién visitó Bolivia y ahora está empeñado en que el mundo conozca mejor el país. Hace poco anunció en CNN en Español que está preparando una aplicación para promocionar la tierra de su padre, Miguel Sayman.

Dice que quedó encantado con Santa Cruz, su gente y su comida. Aunque al llegar no quería probar nada nuevo, terminó fascinado con el churrasco, acompañado de arroz con queso y papas fritas, y con las salteñas.

“No soy de comer nada nuevo. Después me dije: qué me estoy perdiendo de uno de los países más lindos que he visitado y disfruté del sabor cruceño”, cuenta Michael, que tiene un coeficiente intelectual de 140, similar al de Hillary Clinton y un poco por debajo del de Bill Gates, que es 160.

Fascinado por la tecnología
Todo comenzó como un juego. A sus 12 años se pasaba horas y horas en la computadora aficionado por crear cosas nuevas. Fue así como encontró un programa para diseñar aplicaciones de juegos didácticos y de entretenimiento, se decidió a hacerlo y funcionó.
“No sabía mucho de crear aplicaciones, pero me guié de algunos códigos que había en internet y que indicaban qué hacer y fue así como empecé”, señala.

A sus 13 años sintió que ya estaba listo para lanzar su primera apps y le pidió $us 100 a su madre para someterla a la tienda de Apple. La aceptaron y se convirtió en todo un suceso, llegando a ocupar el sexto lugar en la preferencia de las aplicaciones más vendidas y requeridas en el competitivo mundo de la cibernética.

El éxito que alcanzó es algo que no esperaba. Nunca pensó ser famoso y ganar tanto dinero con su pasatiempo favorito. “Esto que estoy viviendo es algo que para nada estaba en mis planes. Agradezco a Dios por darme esta increíble oportunidad”, resalta.
Mike reconoce que su peor defecto es ser perfeccionista ¿Y su mayor virtud? Ser auténtico, trabajador y muy emprendedor.

Invierte en tecnología
Mientras sus amigos para Navidad o para sus cumpleaños querían pelotas, Xbox u otros juegos, Mike pedía a sus padres un aparato tecnológico, celular o un nuevo software para su computadora.

Desde que comenzó a ganar su propio dinero, invierte en actualizarse y tener el último celular, la nueva tablet o laptop. Ahora tiene el IPhone 5. “Para hacer aplicaciones debo contar con lo más nuevo, no es porque quiera tenerlo simplemente, sino porque lo necesito para mi trabajo”, explica.

Pero no solo los aparatos tecnológicos son la gran pasión de Michael. También disfruta de ir al cine con sus amigos el fin de semana, jugar tenis en sus ratos libres, escuchar música y tocar la trompeta, el piano, el clarinete y el saxofón. “Me encanta la música y soy adicto al cine”, remarca.

Aplicaciones lanzadas
Este adolescente, que no es el mejor alumno de su colegio pero está entre los más destacados, hasta el momento ha lanzado más de 10 apps que han logrado por lo menos dos millones de descargas en todo el mundo. En su computadora tiene más de 100 apps que ha creado, pero que todavía están incompletas.
Solo una de ellas, The Impossible Test, la más exitosa, ha sido descargada por más de un millón de personas. La mayoría de las otras tienen entre 10.000 y 50.000 descargas. Por cada aplicación que se vende Michael obtiene el 70% de las ganancias, lo que equivale a unos $us 100 diarios. Algunas cuestan 99 centavos de dólar y otras se pueden bajar gratis.

Para conocer Bolivia
Hace poco terminó de crear una aplicación para Perú, que ya está lista para ser lanzada, a través de la que busca promocionar el turismo del país natal de su madre. Estima que a mediados de julio ya estará en la tienda de Apple.

Luego de conocer Bolivia, se decidió a mostrar al mundo lo lindo que tiene el país. Por ello hace casi dos meses que está trabajando en una aplicación para promocionar el turismo y a través de la cual las personas puedan conocer mejor el país y disfrutar de todas sus bondades. “Estoy esperanzado en terminarla hasta agosto, aunque no es nada fácil, pero estoy haciendo lo posible para tenerla lista como un regalo”, relata.

Su trabajo

¿Qué ha hecho famosas a tus aplicaciones más que otras?
Porque entiendo a los niños y hablo con ellos. Converso con mis amigos y veo qué les interesa. No podría ser exitosa una aplicación si no sabemos lo que al público le gusta. Mis amigos a veces se cansan porque a cada rato les digo que las prueben, pero siempre tratan de ayudarme, me dan sugerencias, le pongo una aplicación. Ellos dicen qué les gusta y qué no.

Tengo entendido que estás trabajando en una aplicación para Bolivia…
Quería hacer unas aplicaciones de turismo para los dos países de origen de mis padres, Perú y Bolivia. Ya la de Perú está lista para ser lanzada. Ahora estoy trabajando en la de Bolivia para que las personas que vayan puedan poner fotos, compartir diferentes historias, lugares visitados, para que toda esa información se junte para que la próxima persona que vaya a Bolivia pueda entrar a la aplicación y ver lo que otros han descubierto y así conocer mejor el país, que tiene tanta riqueza.

¿Te han tildado de nerd?
A veces sí, pero no soy tan estudioso. No creo que debes ser el mejor alumno para crear aplicaciones. Ando bien en el colegio, pero no soy el que saca la A en todo. No soy un ‘nerd’, soy un chico fascinado con la tecnología, lo que llaman un ‘geek’.

¿Tu computadora es diferente o especial?
No es especial. Trabajo en mi laptop, que es una Mac de Apple, como cualquier otra. Mi primera computadora la tuve a los seis años, era una Dell con Windows XP y desde entonces ya la usaba para crear diseños.

¿Qué tipo de celular utilizás?
Siempre debo tener el último modelo porque de lo contrario no podría hacer aplicaciones para el nuevo teléfono. Ahora estoy con el IPhone 5.

¿Cómo te inspirás?
Muchas de esas aplicaciones salen de lo que hablo con mis amigos y les pregunto. Miro qué juegan, qué les gusta y veo qué es lo que necesitan. Hay muchos niños que quieren un juego y no saben que existe. Me doy cuenta de que esa aplicación les encantaría y me pongo a trabajar.

¿Cómo es un día de trabajo? ¿Cuántas horas le dedicás?
Es muchísimo y al mismo tiempo nada. Cuando estoy creando una aplicación puedo trabajar hasta 15 horas cada día, casi sin dormir, durante unas dos, tres o hasta cuatro semanas, depende de la aplicación. Cuando la lanzo a la tienda, por tres o cuatro meses no muevo un dedo. Hay periodos en los que trabajo y no suelto. Luego toca descansar.

¿Cuál es tu rutina?
En los días que estoy trabajando en apps me aseo, desayuno, después prendo mi computadora y comienzo. Luego mi mamá me trae comida, como un poco y sigo. Por la noche me ducho y me voy a dormir. Repito esto hasta concluir con una aplicación, especialmente en las vacaciones. Cuando no trabajo mi vida es normal, voy al colegio, hago tareas y salgo con mis amigos.

Sus ganancias
Por cada aplicación obtenés el 70% de las ganancias… ¿Consideras que ya tenés bastante dinero?
Más de lo que yo pensaba. Siempre decía que iba a crear una aplicación, que ganaría $us 100 y que lo iba a guardar hasta la universidad. Cuando me di cuenta de que el primer día que estaba mi aplicación en la tienda y gané $us 40 y el segundo, $us 120 y el tercero, $us 150, me dije ‘esto no es $us 100 en un año, sino mucho más’. No tengo más de un millón, pero espero llegar a superar ese monto.

¿Cuánto facturás por mes?
Millonario no soy, pero para mi edad tengo más plata de la que soñé ganar. No sé cuánto facturamos, porque hay meses que entra mucho dinero y otros casi nada. Depende de las aplicaciones. Sé que el primer mes gané $us 5.000 y fue la mejor cosa de mi vida y luego el dinero fue aumentando.

¿En qué vas a invertir el dinero que estás ganando?
Estoy ahorrando para la universidad, quiero tener mi profesión. No tengo bien definido qué voy a estudiar, pero sé que tiene que ver con computadoras, tecnología y crear aplicaciones. Siempre estoy invirtiendo en lo que me ayude con mi trabajo. No quiero gastar plata en algo que no voy a ganar.

¿Es cierto que los primeros $us 100.000 que ganaste se los diste a tus padres?
Así es. Cuando la economía de Estados Unidos decayó, mis padres necesitaban el dinero y no sabían de dónde sacarlo, porque tenían muchísimas deudas. Entonces pensé que ellos hicieron tanto por mí y qué mejor forma de retribuirles que darles el dinero. Eso le dio impulso al restaurante de mi familia, El Pollón Grill.

¿Ayudás económicamente?
Como la economía está mejor, estamos más estables. He tratado de cambiar un poco mi casa para ahorrar dinero y energía con las luces y el aire acondicionado para que se prendan y se apaguen automáticamente. Eso lo pago yo.

¿Quién administra tu dinero?
Mi mamá y yo. No sé mucho de esto porque soy nuevo, pero estoy aprendiendo gracias a la ayuda de mis padres.

¿Ha cambiado tu vida el hacerte famoso y ganar dinero?
Definitivamente ha cambiado un poco, pero trato de tener mi vida más o menos igual. Antes era más libre, ahora estoy más limitado porque debo ocuparme de mi negocio.

¿Qué significa el dinero?
Ahora no mucho, porque soy chico y no tengo muchas cuentas por pagar y no es una necesidad. Desde luego que no es lo más importante, lo que más me interesa es que mi aplicación quede bonita y que guste al público, por eso he hecho varias aplicaciones gratuitas. La de Bolivia va a ser igual.

Su vida

¿Pensaste alcanzar el éxito que has tenido con tu hobby?
Nunca pensé llegar hasta acá y quiero seguir trabajando así, disfrutando lo que hago, aunque ahora sea un negocio, que lo vea siempre como algo divertido.

¿Te considerás un chico genio, maravilla o prodigio?
Para nada, soy un chico normal que trata de hacer lo que le gusta de la mejor forma y sin tomar en cuenta mi edad.

¿Qué materias te gustan en el colegio y cuáles no?
Me encanta matemáticas, física, ciencias y todo lo relacionado con eso. No me gusta la historia del pasado, de las guerras.

¿Además de los aparatos tecnológicos, tenés alguna otra afición?
Me encanta ir al cine con mis amigos y jugar tenis.

¿Ayudás en los quehaceres?
Ayudo un poco, pero lo que menos me gusta hacer es doblar la ropa luego de lavada. Es un poco frustrante, porque siempre me queda toda arrugada.

Su paso por Bolivia

¿Te gustó Bolivia?
Sí. Pensaba que iba a ser bonito, pero no tan agradable y la comida tan rica. Es uno de los países más lindos que he conocido.

¿Qué fue lo mejor?
Me encantó ver a la gente feliz, porque en Miami las personas viven corriendo, preocupadas más por el trabajo y frustrada, no hay unidad familiar. Disfruté mucho el calor de Santa Cruz.

¿Cuándo volverás a Bolivia?
Quisiera ir este verano, porque es más divertido que estar en Miami. Quiero conocer más acerca de Bolivia para promocionarlo.

¿Qué costumbre boliviana has aprendido de tu padre?
Quizá tengo muchas y las hago a diario, pero no me doy cuenta porque solo visité Bolivia una vez.

¿Tu futuro está en Estados Unidos? ¿Pensás trabajar en Perú o Bolivia?
Cuando estaba pequeño pensaba que mi futuro estaba acá. Pero ahora creo que en Estados Unidos no hay mucho que aprovechar las aplicaciones o tecnología. Hay muchos países como Bolivia y Perú que están avanzando muy rápido y creo que allí hay un mejor futuro. Quizá en alguno de ellos sea donde instale mi empresa. En Latinoamérica los países están creciendo más rápido en cuestión de tecnología.

¿Te considerás boliviano, peruano o norteamericano?
Para nada norteamericano. Como vivo en Miami, tengo muchos amigos hispanos y veo que no tenemos nada que ver con los gringos. Soy peruano y boliviano.

Sus proyectos

¿Cuáles son tus sueños?
Tener una gran compañía con oficinas y muchos empleados creando aplicaciones, porque yo solo no creo que pueda hacerlo para siempre. Pienso que otros niños pueden hacer lo mismo y salir adelante. Con la internet, los chicos tienen más potencial que los adultos para triunfar y pueden encarar grandes proyectos.

¿Qué proyectos tenés a corto, mediano y largo plazo?
Estoy sometiendo a la tienda un nuevo juego. En este verano quiero que todas las aplicaciones estén en el mercado. A mediano y largo plazo salir profesional y que mi propia compañía sea una de las más grandes.

¿Soñás con ser el Steve Jobs de Apple?
Sí y no… Sí, porque me encanta lo que él logró, y no, porque tenía fama de ser amargado y frustrado. Quiero ser un Michael (risas).

Qué consejos le das a los chicos de tu edad…
Aunque sean pequeños, no importa de donde vengan ni cuánto tengan, deben luchar por sus sueños, como lo hice yo… Si me funcionó a mí, le puede funcionar a cualquiera, solo basta con querer hacerlo y decidirse.

¿Cómo ves tu vida de aquí a algunos años?
A veces pienso que esto es un sueño y que no es real, pero pasó y debo seguir trabajando. Miro mi futuro y me veo no sé si millonario o no… pero sí feliz, porque el trabajo que hago es lo que me encanta… Es más, no lo tomo como un trabajo, es mi hobby

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