Saltar al contenido
Ultimas Noticias de Bolivia

Salud inicia semana con huelga de hambre y paro continúa

16 abril, 2012

Atención sólo e emergencia

Las medidas de protesta del sector salud se radicalizan.En Santa Cruz, los médicos anunciaron el inicio de una huelga de hambre desde hoy a las 8:00. La vocera, Yolanda Erns, anunció que el piquete de ayuno se instalará en el hospital San Juan de Dios y estará compuesto por un grupo de mujeres.

Alfonso Barrios, presidente del Colegio Médico de Bolivia, explicó que su sector mantendrá las medidas de presión hasta conseguir una salida al problema estructural del sistema boliviano de salud, que es la falta de unos 27.000 ítems y la dotación de infraestructura y equipamiento para mejorar las condiciones de trabajo.

Por otro lado, los trabajadores de salud se reunieron ayer con representantes del Gobierno, demandando la introducción del sector a la Ley General del Trabajo. La reunión no llegó a nada, pues las autoridades respondieron que no es posible aceptar esta demanda, ya que implicaría un costo muy alto para el Estado. El dirigente nacional de los trabajadores en salud, José Gonzales, informó de que la huelga general indefinida continúa y que desde el martes comenzará un ayuno voluntario masivo.

Roberth Hurtado, dirigente de los trabajadores del hospital Japonés, indicó que en Santa Cruz están a la espera de una instrucción nacional para empezar el ayuno y otras medidas. En todos los centros públicos solo se atenderán emergencias.

Entre los problemas que afectan al servicio de salud en Santa Cruz está el de la saturación de los hospitales de tercer nivel en la capital. Un 82% de las atenciones corresponde a pacientes que no pasaron antes por centros de primer y segundo nivel, según estadísticas que registra el Servicio Departamental de Salud (Sedes).

Para Pablo Peñaranda, responsable de referencias del Sedes, esta es una de las principales causas de la saturación en los hospitales San Juan de Dios, Japonés, de niños Mario Ortiz y la maternidad Percy Boland. En estos centros de referencia, el 84% de los servicios se presta a pacientes que vienen por su propia cuenta de cualquier rincón del área urbana, mientras que el 16% restante, a enfermos de las provincias.

Para el director de Epidemiología del Sedes, Roberto Tórrez, los datos demuestran un desequilibrio en la atención, pues se prevé que los centros de tercer nivel solo deben atender un 5% de los pacientes que requieren servicio altamente especializado, ya que los demás tendrían que ser resueltos en los niveles anteriores.

En la ciudad, sin embargo, el salto de los pacientes se da directamente al tercer nivel y solo una minoría pasa por el único hospital de segundo nivel de la ciudad, el Francés.

En los centros de salud de primer nivel existen 120 camas destinadas especialmente a servicios de maternidad, pero la ocupación promedio de estas apenas llega al 30%. La mayoría de las gestantes va directamente a la Percy Boland, donde las 200 camas están llenas siempre. En las provincias también hay saturación de los hospitales de segundo nivel, pues las postas sanitarias de las áreas rurales no funcionan o tienen muy poco que ofrecer a sus pacientes. En los hospitales de Warnes, Montero, Portachuelo y de Buenavista, por ejemplo, los pasillos y los consultorios están llenos de pacientes que cada día llegan del área rural sin haber pasado por postas de sus zonas.

En Warnes, Richard Ricaldi, dirigente del Sindicato Médico y Ramas Afines (Sirmes), precisa que en las provincias el sistema de salud mantiene las mismas estructuras instauradas en 1938 y que los centros de primer nivel no responden a las necesidades actuales.

Luis Alvarado, director del hospital de Warnes, afirma que este centro no cuenta con todos los requisitos de un segundo nivel, porque los especialistas de pediatría y ginecología solo atienden 12 horas y hay un traumatólogo solo tres días a la semana, pese a que en la zona son frecuentes los accidentes de tránsito. Para Alvarado, uno de los mayores tropiezos es la falta de ítems para nuevo personal; cuentan con 20 médicos para atender a una población de 60.000 personas.

El hospital de Montero es el de referencia para todo el Norte Integrado. Allí su director, Jhonny Guzmán, detalla que también el principal problema es la falta de personal y equipamiento. En el centro hay un espacio construido para habilitar cunas de neonatología y un área de terapia, pero que no existen ni los equipos ni el personal. Actualmente, este centro cuenta con cuatro cunas para neonatos que todo el tiempo están ocupadas. Este hospital recibe pacientes de todo el norte. El director calcula que están a su cargo unos 350.000 habitantes.

En el campo hay postas que están cerradas

A la comunidad Bañadito, a 15 kilómetros de Portachuelo, no llegaron un médico y una enfermera para ocupar la infraestructura del puesto de salud. En ese espacio vive desde hace tres meses una familia “con el consentimiento de la comunidad”, asegura el padre de familia Fernando Rivero, que dice que el lugar le fue alquilado.

Un vecino, Bonifacio Ginios Chávez, asevera que el centro no ha estado antes ocupado por personal de salud y que la gente tiene que salir a Portachuelo en busca de atención. Ana Isabel Chávez y Claudia Frías, otras vecinas, afirman que al lugar llega el personal médico unas dos veces al año, solo cuando hay vacunaciones. “Si uno se enferma de noche, hay que esperar que aparezca algún auto o que amanezca”, indican.

Este no es el único caso de abandono de las postas, en Las Barreras, a 6 kilómetros de la carretera entre Warnes y Montero, el personal de salud no está en su puesto de trabajo de manera regular, según lo constató EL DEBER. Cristina Mendoza, una anciana del poblado, sostuvo que es habitual que la enfermera y la doctora solo acudan un rato durante la mañana y luego dejen cerrada la posta el resto del día. Una realidad similar se vive en la comunidad de San Juan de Palometillas, donde también se encontró un centro de salud con la puerta cerrada y un letrero que apuntaba: “Estoy en un taller”. Para los pobladores de San Juan de Palometillas es normal que el centro esté cerrado, pese a que la enfermera vive en el mismo lugar. En la zona, el hospital de mayor referencia es el San José Obrero, que está en Portachuelo.

Sergio Echazú, responsable de salud en las provincias, dijo que el problema es la falta de ítems. Manifestó que, por ejemplo, Santa Rosa del Sara tiene una población aproximada de 15.000 habitantes y solo tres médicos. Mientras que en San Ignacio de Velasco, de unos 60.000 habitantes, solo hay un anestesiólogo, un cirujano, un ginecólogo y un pediatra. Echazú reveló que en estos lugares hay profesionales que trabajan hasta 24 horas sin parar, pero admitió que también hay colegas que no cumplen sus funciones.

Volvemos con los pacientes
Sor Loreto Casado / Gerente del hospital San José Obrero de Portachuelo

El hospital comenzó a funcionar en 2004 con un solo pabellón, hemos crecido bastante, ahora tenemos tres pabellones y cerca de 60 empleados, somos un hospital de convenio entre la Iglesia y el Estado. Tenemos ocho ítems del TGN y lo demás lo cubrimos con fondos propios.

Aquí siempre falta personal, porque hay dificultades para que los profesionales vengan a trabajar a las provincias, pero igual estamos saliendo adelante. Este es un centro de salud que brinda especial atención a los niños, en el pueblo todos los niños están vacunados y vienen a sus controles preventivos permanentemente.

Estamos en una campaña para instalar la terapia pediátrica porque necesitamos ese espacio, muchas veces hemos ido a Santa Cruz buscando un lugar sin fortuna, luego hemos retornado con el paciente, con el riesgo que ello implica, después de peregrinar por la ciudad. La mayoría de los pacientes es pobre y no puede pagar clínicas privadas.

En la ciudad todos los hospitales están siempre llenos, y necesitamos no solo atención de niños, sino también terapia para adultos.

Detalles

– Los pacientes que llegan a los hospitales Japonés y San Juan de Dios de las provincias buscan atención en cardiología, nefrología, endocrinología, neumología y terapia intensiva. En las provincias el 80% de los médicos son generales y el 20%, especialistas.

– En el hospital Japonés hay seis camas de Terapia Intensiva y en el San Juan de Dios, siete. Los directores indican que esta cantidad de espacios no alcanza ni para cubrir la demanda interna del propio hospital.

– En el centro de salud de Colpa Bélgica informaron de que en la zona las mujeres gestantes se van directamente a la maternidad o al hospital de Warnes, porque deciden dar a luz por cesárea.

Fuente: El Deber

[ad#ad-2-300×250]

A %d blogueros les gusta esto: