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Salió el grito que estaba prisionero

21 mayo, 2012

Guabirá volvió ayer a la senda de la victoria. Hacía más de tres meses que no ganaba un partido y lo hizo justamente cuando debía: fue un contundente 2-0 a Wilstermann, en la ida por el indirecto.

Las acciones. Desde el arranque Wilstermann mostró las ganas de hacer todo lo necesario para ganar el partido. Antes de los 10 minutos por lo menos generó tres opciones de gol. Parecía que ellos mismos se sorprendieron con su accionar. Pasados los 20 minutos jugaba como local, daba la impresión que el Félix Capriles se trasladó a Montero.

En ese tiempo se produjeron acciones como un disparo frontal de Hinojosa que Flores envió al corner. En otra El propio Hinojosa habilitó a Olmedo y su disparo salió lamiendo el palo izquierdo.

En contrapartida a los 11 Alexis Bravo, solo, solito frente a Machado pateó muy suave a las manos del «Cóndor». El que sí puso en aprietos al aviador fue Antonio Tórrez, a los 22 disparó y Mauro en dos tiempos evitó la caída.

Sin alma y sin honor. Sin importar el monto del salario, el trabajo debe ser bueno. Al final el fútbol es un trampolín que siempre catapulta a mejor palestra. En el primer tiempo Guabirá fue un equipo sin alma, quizás curtidos por tantas derrotas, parecía que hasta el honor lo perdieron.

Aquí cabe reflexionar sobre si es la mecánica de su juego (que lo hacen de memoria) o la intención consciente de proceder así. Que horrible se ve el accionar de Alexis Bravo y Ariel Aragón, solo juegan entre ellos. No le pasan pelota a ninguno de sus compañeros en detrimento del juego colectivo.

Los goles. Como los triunfos disimulan los errores, al final la gente se tiene que conformar con lo poco que ve. Una corrida de Jiménez acabó en un centro perfecto para que Bravo solo ponga la testa y anote el 1-0. En el complemento, Un tiro de esquina retrasado permitió el lucimiento de Adrían Cuéllar cuyo zurdazo culminó en el fondo de las mallas. Goles son amores. Bien por Guabirá y por ende por el fútbol cruceño. En la revancha sirve el empate y punto.

Hinchada de Wilstermann, los ‘Gurkas’ llenaron la general

Desde hace algunos años la barra brava de los aviadores acompañan al equipo de sus amores a todos los distritos del país. Ayer llenaron media tribuna de general y alentaron con ímpetu; lo reprochable fue que destinaron sus petardos contra el montereño Adrián Cuéllar.

Hacía tiempo que no llenaban La Caldera

En familia: Muchos de los aficionados, dirigentes y público en general acudieron con tíos, primos, sobrinos y demás familiares.

Minuto de silencio: Fue el homenaje póstumo a la memoria de los radialistas Ignacio Zeballos y Wally Aparicio.

Sin mafia: Un letrero fue colgado en el ingreso a la cancha con la leyenda «indirecto sin mafia», en alusión directa al presidente de la Liga, que a su vez fue presidente de Wilstermann.

Rojo: Todo el estadio se tiño de rojo, aunque la mayoría hichaba por Guabirá.

Apuntes
La emoción del indirecto en Montero

Primera opción: Antes de cumplirse los dos minutos de juego Hinojosa disparó y el guardameta de Guabirá despejó al tiro de esquina.

La piedra: Corría el cuarto de hora cuando una piedra fue enviada a la banca de suplentes de Wilstermann. Se quejó el técnico Soria, el árbitro detuvo el partido; entre observaciones y llamadas de atención se perdieron de 3 a 5 minutos.

Penal: A los 44 Jiménez fue trabado dos veces en el área por Nicole Taboada. El cruceño se rehizo y no supo fabricar el penal, tampoco el árbitro lo cobró.

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Punto de vista

Enrique Conde
Comisión Técnica de la Liga

‘La Caldera corre el riesgo de ser clausurada’

Ha sido un encuentro que fue de menos a más. Guabirá hizo respetar su localía y Wilstermann tuvo un buen planteamiento; dos descuidos le costaron la derrota y dos aciertos significaron el triunfo.

En nuestra actividad dirigencial la seguridad es la primera misión. En todo escenario, siempre existe algún inadaptado que cree que lanzando proyectiles va a modificar el resultado de un partido. El público tiene que aprender que los jugadores y los arbitros son los protagonistas de un partido. En las tribunas lo único que se puede hacer es mirar el desarrollo del juego. Hoy estuvimos cerca de vivir una jornada irregular; a alguien se le ocurrió tirarle una piedra a la gente de Wilstermann. Intervino el árbitro, se paralizaron las acciones y advertimos a la afición que de proseguir con esa actitud se corre el riesgo de suspender el partido y ¿por qué no? clausurar el estadio Gilberto Parada.

El reglamento es bien claro, dice que el club organizador es responsable de toda la seguridad dentro el escenario y sus alrededores. Si existiera cualquier contingencia, esto sería el castigo que los mismos hinchas le dan a su propio club; además, se suman multas económicas, reposición de daños, reparar las agresiones.

No olvidemos, que en un pasado no muy lejano, Guabirá y su estadio estuvieron involucrados en una situación de suspensión. Eso quiere decir que el público de Montero ya tiene antecedentes y estos pesan, a la hora de una sanción.

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«Lo importante es que ganamos, es lo que queríamos. Hay que destacar que la gente vino a alentarnos y no a insultarnos, eso nos motivó’.

Adrián Cuellar
Delantero de Guabirá

«Empezamos muy bien, luego nos desordenamos y las desintelgencias cuestan caro. Rescatamos el buen juego que mostramos en el primer tiempo’.

Ronald Arana
Defensor de Wilstermann

Fuente: El Día

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