Extraordinario el inicio del nuevo Papa en el Vaticano, ojalá eso sea una norma de vida para la iglesia, donde muchos prelados viven cómodamente y rodeados de riquezas y a quienes la gente para verlos tiene que pedir audiencia, en vez de que verdaderamente ellos bajen de su pedestal para recibir a quien sea como Cristo lo hizo. Son signos buenos de una nueva era.

Responder