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Viven entre lo ornamental y la inseguridad de una pasarela

7 octubre, 2013

inseguridad de una pasarela

Dos arcos con tres torres, hacen parte de una pasarela ornamental situada en el kilometro 5.5 de la avenida Blanco Galindo. Pero la atractiva imagen guarda inseguridad, según los vecinos.

La infraestructura está situada a pocos metros de la rotonda de Coña Coña y es parte de la Organización Territorial de Base (OTB) Villa Las Delicias, una de las últimas del lado oeste de la ciudad. Es el límite con Colcapirhua.

De lejos y pasando bajo de ella por la carretera es agradable para la vista, pero pasar por ella no. En cada lado hay ambientes con lavamanos abandonados, colchones viejos y olor a mingitorio (orines y heces fecales), con algunos botes de clefa, botellas con algo de chicha, cartones y basura.

La infraestructura no tiene daños. Pero, las gradas están sucias, hay basura acumulada que la gente deja ahí y otra que se alamacena por el viento. En las paredes y el piso hay graffitis.

Quienes pasan por el lugar o habitan cerca coinciden en sus relatos sobre asaltos y robos, hasta alguna muerte en el lugar, por el peligro que representa la pasarela.

“Debe ser hace unos seis meses había un joven sangrando ahí. Al otro lado también han encontrado un muerto, hace un año más o menos”, recuerda la vecina Albina López.

El paso peatonal no tiene rejas, sino paredes.

Otra vecina dice que “es muy oscuro” y que suelen estar ahí inhaladores de clefa. Los vecinos han identificado como las horas más peligrosas antes de las siete de la mañana y después de las ocho de la noche.

“Se ve bonito, pero es muy cerrado. Era que pongan rejas. Ahí le tapan a uno la boca y nadie se entera y con el ruido de la avenida menos”, comenta un transeúnte.

Pasa un vehículo por segundo y a unos 80 kilómetros por hora

A la altura de la pasarela, situada cerca a la rotonda de Coña Coña, en la avenida Blanco Galindo, pasa al menos un vehículo por segundo a un promedio de 80 kilómetros por hora, en día de semana y no en horas pico.

En esa concurrida avenida el tráfico vehicular suele convertirse en un peligro para los peatones que no utilizan las pasarelas.

La gente del barrio Villa Las Delicias cuenta que ha sido testigo de accidentes de tránsito. Hay otra pasarela, de rejas, a unos 150 metros, en inmediaciones de la Caja Nacional de Salud (CNS) por donde sí se observa a las personas transitar.

Algunos habitantes de esta zona reconocen que no usan la pasarela y que prefieren arriesgarse a correr por la vía antes de subir por el paso peatonal.

“Me da miedo (ir por la pasarela) porque vienen jóvenes, y de ahí arriba espían. Por la avenida nomas pasamos”, manifiesta la vecina Albina López quien prefiere pasar la avenida por la calzada.

El pasado viernes, 4 de octubre, entre las 14:15 y las 14:45 horas pasaron por la Blanco Galindo alrededor de 20 personas corriendo o empujando bicicletas. Sólo una joven pasó utilizando la pasarela, pero lo hizo corriendo.

Quienes viven cerca están conscientes de los riesgos, sin embargo, tampoco han buscado mucho apoyo en las autoridades.

Expresan su preocupación ante la inseguridad ciudadana y piden que se pueda hacer mantenimiento a los ambientes laterales de la infraestructura.

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