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Cadáveres abandonados hace tres meses serán cremados

31 marzo, 2017

El olor a muerte es intenso. El acceso, difícil. En la puerta está uno de los encargados, Adalid, quien no da paso a nadie para entrar a la morgue del hospital Viedma. A no ser que sea un familiar que intente reconocer algún cadáver en su interior. “Yo no puedo autorizar su entrada. Tiene que hacerlo mi jefa”, le dijo Adalid a OPINIÓN. Al final, este medio se quedó en un rudimentario cuarto que parecía sala de espera.

En su interior, 14 cuerpos sin vida yacen fríos. Están apilados, cuenta otro funcionario más amable, Humberto Aspeti. Están desde hace tres meses en esta situación. Ocho son NN (sin nombre) que nadie los reconoce y seis han fallecido en el hospital Viedma, pero fueron abandonados. Tienen identificación, pero nadie pregunta por ellos. En ese grupo de restos humanos está el indigente que apareció muerto en una banca del Viedma hace más de una semana, hecho que levantó polémica entre autoridades de Salud y la Defensoría del Pueblo. El caso está en investigación, pero el futuro de este cadáver terminará como una ceniza más en el Cementerio General.

Similar suerte correrán los otros cadáveres, pues antes se los enterraba en fosas comunes en Villa Pagador. Esto provocaba quejas de los vecinos, relata Humberto Aspeti quien también es el responsable de la vetusta morgue. Trabaja con otros tres compañeros.

Desde el próximo lunes, estos cadáveres que no son reclamados por nadie, serán cremados uno por uno en el Cementerio General y formarán parte de las cenizas que se quedan en el campo santo. Este “operativo” comenzará a las 9:00 horas.

Aspeti, un hombre de unos 60 años, que trabaja en la morgue del Viedma desde hace seis, cuenta que para el traslado se habilitó una pequeña “chata” (especie de remolque pequeño) de madera con ruedas que se conectará al vehículo del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) dependiente administrativa y financieramente de la Fiscalía General del Estado, que se encargará de llevar los cuerpos inertes hasta el crematorio del Cementerio General.

Se trata de esos cadáveres que están embolsados en la morgue desde hace tres meses.

“Cada día, desde el lunes, llevaremos los restos a cremarlos”, atina a decir Aspeti, parado en el pasillo en el patio antes de entrar al fondo donde está la morgue.

Esta decisión la tomó la Fiscalía, asegura. Antes, estos restos se iban a la fosa común, pero había muchos reclamos de los vecinos.

El crematorio, en el Cementerio General, es una infraestructura que se encuentra totalmente revestida de cerámica. Asemeja a una sala de quirófano, incluso, por el color claro del ambiente y del piso.

Tiene una dimensión de tres por seis metros, aproximadamente.

El único equipo que se encuentra en el ambiente es el horno, que es de industria argentina.

Según los datos de la Administración de ese centro, se programan de dos a seis cremaciones al día.

Antes de habilitar esta instalación, era muy común ver a empleados del cementerio cremar los restos en carretillas al aire libre, usando garrafas de gas instaladas a mangueras.

ETERNOS Humberto Aspeti, quien enviará desde el lunes los restos abandonados al crematorio, asegura que la última morada de los NN será junto a las cenizas de otros que pasaron por esta vida también de forma anónima. “Todos estarán juntos”.

Dice que siente pena de los viejitos que fallecen en el hospital Viedma. Muchos de esos cuerpos nadie los reclama porque son personas olvidadas. A veces se trata de indigentes que mueren en las calles y nadie los conoce. Pierden sus carnets y es difícil identificarlos.

Ayer nomás recogieron a una señora que vivía coleccionando cartoncitos. La trajeron muerta aquí, relata Humberto.

Seguro no tiene familiares. Lo mismo pasó con el indigente que apareció muerto en una banca en el patio del Viedma por inmediaciones de Emergencias. Parece que era alcohólico, relata este funcionario a quien muchos le respetan, pero otros le consideran extraño por pasar horas y horas con los muertos.

Él es amable porque muchas veces es el primer contacto con familiares que lleguen a la morgue a reconocer a algún fallecido.

A todo el que entra a este recinto le recomienda tomar leche porque el olor fétido de los cadáveres puede provocar malestar estomacal, aunque con cierta propiedad indica que todos los cuerpos inertes están formolizados para evitar su descomposición. “Además los embolsamos”.

Datos

Condiciones mínimas

Expertos a nivel internacional recomiendan que una morgue debe tener:

– Espacio/capacidad: Contar con estanterías de acero inoxidable que permitan alojar varios cuerpos, de distintos tamaños, así como la movilización de los mismos mediante camillas en su interior.

– Paredes y pisos: El material de las paredes y pisos debe permitir el lavado frecuente con hipoclorito de sodio y agua. Se recomienda uso de cerámicas.

– Iluminación adecuada.

– Ventilación: Debe tener extractores que permitan la circulación del aire.

Conservación/ubicación de los cuerpos: A nivel internacional se recomienda la presencia de refrigeradores de cadáveres con una capacidad para dos cadáveres por cada 200 camas de hospital.

Equipamiento: Se recomienda un mueble metálico con cajones para guardar frascos, guantes, tapabocas, sobretúnicas y bolsas en su interior.

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