La ocultación y el silencio de las hemorroides es una mala estrategia. Hay que acudir inmediatamente al médico, sobre todo si hay sangrado, defiende el doctor Kubrat Sajonia-Coburgo, cirujano general y proctólogo:

Por nuestra cultura mediterránea “están estigmatizadas, son un tabú”. Y la palabra fonéticamente tampoco ayuda mucho, “pero si alguien preguntara en una cena quien las ha padecido, y si fueran sinceros prácticamente todo el mundo levantaría la mano”.

Causas

Entre sus principales causas están la edad, el componente genético, el embarazo, el estreñimiento, el esfuerzo defecatorio prolongado, la diarrea, o el estar de pie durante mucho tiempo sin moverse, día tras día, por motivos profesionales u otros.

Sajonia-Coburgo confirma a EFEsalud que existe efectivamente un componente hereditario y añade: “quien tiene una insuficiencia venosa crónica las va a padecer más”.

Pero, refiere que hay una serie de hábitos que las precipitan, “y fundamentalmente es el estreñimiento”. Aquellas personas que no van bien al baño, que empujan y sobre todo que pasan tiempo sentados en la taza leyendo un libro, una revista o consultando el móvil o la tableta, “eso hay que decir que es lo peor”.

“Se trata de una costumbre muy arraigada en nuestro país lo de utilizar el cuarto de baño como sala de lectura”, pero está absolutamente desaconsejado, porque al final esa persona tarde o temprano “termina pasando por taquilla”.

Tampoco ayudan aquellas profesiones “en las que el paciente permanece quieto de pie durante muchas horas, y “contrariamente a lo que piensa la gente el estar sentado tampoco es tan malo, porque de alguna forma comprimes la región anal y no dejas que las hemorroides se dilaten”.

El embarazo es, por definición, un factor de riesgo por dos razones: primero porque cuando las mujeres se quedan encintas suelen tener un cambio en el ritmo intestinal, empiezan los antojos y van de forma distinta al baño, ya sea de forma más estreñida o más suelta y esos cambios afectan a la región anal.

En segundo lugar, la progesterona es vasodilatadora y eso es inherente al embarazo. Tercero, el propio feto en fase avanzada comprime las venas, y cuarto y último: “la ´mascletá´ viene en el momento en el que la mujer está dando a luz y tiene que empujar. Es como si un día vas al baño e intentas empujar una hora seguida. Obviamente las almorranas se van a revolucionar”, señala este médico.

En relación a las comidas picantes, el doctor asegura que depende del paciente, los hay muy sensibles que se comen unas lentejas algo condimentadas y tienen una crisis hemorroidal, y los hay que no les pasa nada. El principal problema es el estreñimiento.

Tratamientos

El mejor tratamiento es el preventivo y lo primero que se debe hacer es ajustar las medidas higiénico posturales y dietéticas, es decir hay que intentar comer aquello que nos haga ir al baño de una forma regular, “porque no es estreñido el que va una vez a la semana, lo es el que tiene que realizar esfuerzos”.

Asimismo, hay que evitar a toda costa pasar tiempo en la taza, y finalmente, aconseja como buen remedio, intentar siempre que uno pueda limpiarse con agua. “Nosotros tenemos una fea costumbre muy arraigada que es la de usar papel higiénico y toallitas húmedas. Pero el agua es lo mejor y si se tiene una ducha o un bidé a mano mejor”.

Cuando se produce una crisis hemorroidal, de un día para otro, se aconseja mantener una dieta para no forzar y “tomarse una antiinflamatorio por boca, que no cura pero alivia la sintomatología”.

En cuanto al remedio de las socorridas pomadas, este especialista explica que son mucho menos eficaces de lo que la gente piensa; las hay con o sin corticoides, y pueden producir un alivio sintomático.

Si las crisis son muy repetidas y el sangrado es importante y empieza a condicionar la vida de la persona, “entonces sí cabe la operación. La cirugía hemorroidal todo lo que tiene de desagradable, al ser una zona sensible e íntima, lo tiene de agradecida”.

Existen también técnicas paliativas, como la cauterización con infrarrojos, la ligadura con banda láser…Son opciones “para prolongar el momento de la cirugía, que sí es un tratamiento definitivo”

Pero, insiste el doctor Sajonia- Coburgo, del Grupo Quirónsalud, que siempre que un paciente tiene sangrado y hemorroides debe visitar a un especialista porque hay otras dolencias que pueden sangrar como el cáncer de colon, y especialmente cuando el paciente tiene más de 50 años. “Un paciente de esta edad que sangre y que no acuda a un facultativo está jugando con fuego”.

“Siempre debe ser valorado por un especialista, primero porque no mordemos -ironiza- y segundo porque es el médico quien va a decidir si necesita más pruebas o simplemente se trata de una hemorroide”.

Hemorroides: Externas e internas

Básicamente hay dos tipos de hemorroides: externas e internas; es lo mismo pero en sitios diferentes, con manifestaciones distintas.

Las externas suelen doler pero no sangrar y las internas sangran pero no duelen; de lo que más se queja la gente, la patología más común, es de crisis hermorroidales, originadas por las externas.

Esta crisis es frecuente en pacientes que no han tenido nunca problemas con hemorroides y de un día para otro les surge un dolor una especie de bulto en la región anal. Y suele suceder cuando pasan varios días estreñidos, tras un viaje en avión, y/o tras haber comido demasiado picante, o haber bebido demasiado alcohol.

En cambio, las almorranas internas son “más corredoras de fondo”, son las que se desarrollan a lo largo de los años.

LAS HEMORROIDES O LAS INSEGURIDADES MATERIALES

Carlos González Hidalgo. Médico homeópata español que radica en Cochabamba. Trabaja en Adhyatma Yoga.

Los que hemos sufrido hemorroides sabemos muy bien que tan molestas pueden llegar a ser. Aun así, no todos sufrimos este problema de la misma manera. Hay hemorroides internas, otras no molestan, otras sangran, otras son muy dolorosas, etc. Cada una expresa algo diferente, pero todas coinciden en algo: se trata de temores que no quieren mostrarse ni siquiera hablar de ellos.

Las hemorroides son várices ano rectales. Como várices llevan consigo una connotación de la realización de actividades que no son bien recibidas por quien las hace. Generalmente, se trata de personas que “tienen que hacer” trabajos por cualquier razón que no son de su agrado. Las várices son un problema del sistema circulatorio, por el que corre la sangre, es decir, la vida y la alegría, y por tanto, cualquier tipo de várices conlleva una pequeña pena en su interior.

Un aspecto interesante de la hemorroide es su carácter inflamatorio y doloroso, lo cual expresa una irritación profunda precisamente por “estar haciendo” aquello que nuestro Yo superior, en realidad, no quiere hacer. Este aspecto de la hemorroide es directamente proporcional con el grado de enfado “no expresado” que provoque dicha situación. Podremos operar la hemorroide, pero el conflicto personal no habrá sido extirpado, por lo que nuestro cuerpo puede decidir “expresar” nuestro enfado por otra vía interna en órganos más vitales. No olvidemos esto.

El hecho de que dichas várices se sitúen en el ano- recto, trae implícito un conflicto personal en cuestiones materiales. El recto está muy conectado al primer centro energético del cuerpo humano, totalmente unido a los principios básicos del ser y a la materialidad. Además, muchas hemorroides están provocadas por un estreñimiento crónico, lo cual denota la dificultad que posee aquel que las sufre a “liberarse de lo que ya no le sirve”. Literalmente, la persona estreñida suele ser de aquellas personas que no son capaces de pasar página y dar paso así a las nuevas experiencias de la vida… (Si no se suelta lo viejo, no se puede abrazar a lo nuevo).

La clave fundamental de las hemorroides es el principio de “tengo que hacer para tener”, por lo que se crean situaciones de infelicidad en la vida que nos impiden ser libres, y fluir como la sangre que no fluye en las hemorroides. El mensaje que nos regala una buena hemorroide es el que aprendamos a encontrar aquellas habilidades que Dios nos dio, y ponerlas al servicio de los demás, sin miedo a carecer o a la pobreza, porque al final, la VIDA no es carencia…Es pura abundancia, y son solo nuestros miedos los que nos impiden apreciarla.

Respecto a la terapéutica homeopática posible para hemorroides, puede venir desde múltiples remedios, como siempre adaptados a cada persona que las reproduce, aunque generalmente aparecen en la materia médica frecuentemente el Aesculus, la Paeonia, el Hamammelis (el gran remedio de la várices en general), la Nux Vómica, el Nítricum acidum y el Aloe.

Ayudan también los baños de asiento con Llantén en infusión al 10% y los oligoelementos Manganeso y Cobalto.

El especialista aporta esta visión desde la biodescodificación, la ciencia que estudia la relación del síntoma con los conflictos emocionales y mentales, derivados de las circunstancias y creencias del individuo en relación a su entorno familiar, social y cultural.

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