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“Los granizos eran del tamaño de un confite grande y los truenos no dejaban de sonar” explicó Dionicia Colque, mientras guiaba el recorrido por los sembradíos dañados de zanahoria, maizales, beterraga, lechuga y alfalfa.

Perdió toda su cosecha a causa de la granizada de la madrugada del lunes y del desborde de las acequias que cruzan los terrenos.

El follaje de las parcelas de zanahorias está destrozado y las chalas fueron picadas por la fuerza de los granizos, que eran como con unas tijeras. Las beterragas fueron arrancadas de raíz y estaban semienterradas con el lodo. A la pérdida de sus cosechas se suma el daño ocasionado en sus viviendas por la inundación. Sus víveres, su ropa y el material escolar de sus hijos están dañados.

Como ella, cerca de diez agricultores de Irpa Irpa, comunidad distante a 15 minutos de Capinota, fueron afectados por el desastre.

Los pobladores explicaron que es el segundo año que las granizadas afectan sus cultivos de hortalizas y sus árboles frutales.

INUNDACIÓN La madrugada del lunes fue, probablemente, para el personal de turno y para los pacientes del hospital José de la Reza de Capinota, una de las más largas y angustiosas.

Los sorprendió una inundación que alcanzó veinte centímetros de altura. Mientras sacaban el agua con los recipientes que tenían a su alcance, las habitaciones del hospital se inundaban otra vez. Los pacientes continuaron en el lugar e, incluso se atendió un parto.

Hasta ayer, el personal de limpieza continuaba retirando el lodo ya seco. En el patio aún permanecía una bomba que usaron para limpiarlo. En el pasillo llamaba la atención un equipo cuyo embalaje estaba húmedo y nadie daba razón sobre su estado.

VIVIENDAS DAÑADAS En el pueblo fueron cinco viviendas las más afectadas por el desborde de las acequias que atraviesan Capinota y por el granizo que azotó toda la zona.

Hubo importantes daños en las casas. Los muros de la vivienda de Fidelia Córdova Rodríguez se derrumbaron y el agua continúa en las habitaciones. Los muebles y los víveres se llenaron de lodo. Ni la imagen del niño Jesús se salvó. La estatuilla yace entre los desperdicios ocasionados por el desastre, junto a los cuadernos y casetes, ahora, en desuso.

El granizo alcanzó 15 centímetros de altura y cubrió las calles y los huertos.

EN OTROS LUGARES Fenómenos similares se presentaron en el Valle Alto, en los municipios de Arani, Arbieto, Tarata y en Sicaya. No se trata de grandes pérdidas, pero se continúa evaluando los daños, informó ayer la titular de la Secretaría de la Madre Tierra de la Gobernación, Cintya Vargas.

Opiniones.
Dionicia Colque

Irpa Irpa

Mi casa se ha llenado de agua y los útiles escolares de mis hijitas se dañaron por completo. He perdido mi cultivo de zanahoria, maíz y lechuga.

Necesitamos el apoyo de las autoridades para que nos repongan por lo menos la semilla, pero años anteriores no recibimos ninguna ayuda.

Edwin Núñez

Irpa Irpa

Se ha dañado mi cosecha de zanahoria porque el lodo lo ha cubierto todo y recién estaba sembrado.

Se ha desbordado la acequia y se ha dañado el cultivo. Es el segundo año que sucede lo mismo en esta zona.

He perdido mucho dinero porque el terreno se debe preparar y hay que contratar trabajadores.

Martina Rodríguez

Capinota

Toda la ropa se ha arruinado porque quedó enterrada con el lodo.

Mi papa, mi verdura y mi maíz se ha perdido y ahora no tengo con qué cocinar. Mis cultivos también se han arruinado.

Nunca había visto algo igual. Hasta el mediodía de ayer seguía el granizo en la calle y en los patios

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