Lunes, Abril 24, 2017
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8.000 toneladas de ropa usada cierra 20 mil talleres de cofección

ropa usada20 mil talleres bolivianos de confección cerraron debido al ingreso de ocho mil toneladas anuales de ropa a medio uso al país desde 2005, según datos del Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBES).

Además, la “ropavejería” está a poco de poner en “jaque” a nuevos rubros, a consecuencia de la diversificación de su mercadería.

Desde hace varios años, las prendas de vestir no son lo único que ofertan los “ropavejeros”, pues entre su mercadería también figuran desde la ropa de uso íntimo hasta utensilios de cocina.

“De aquí nomás compro porque es más barato”, señala Martha M., una compradora que revuelve una canasta que contiene centenares de prendas de baño sueltas que algunas vez fueron bikinis (trajes de baño de dos piezas).

Ante este panorama, encontrar el traje de piscina adecuado es complicado porque, además de buscar un calzón que haga juego con un corpiño, Martha debe asegurarse de que la ropa de uso íntimo no esté rota, sucia o incluso manchada en la zona genital.

“Como esto ya ha sido usado por la gente de otros países, así nos llega, pero solo algunas prendas”, señala la dueña de un puesto de venta ubicado en la zona de La Pampa, respecto al calzón de baño en mal estado que encontró Martha al revolver el canasto.

Al ver la prenda, la comerciante la puso a un lado del canasto, pero no la botó porque “hay gente que compra así”.

Pese a que su afirmación parece inconcebible, es cierta. El precio de estos bikinis -entre 5 y 15 bolivianos- es determinante para que la población se muestre atraída por ellos, pues un conjunto nuevo suele costar mínimamente 10 veces más.

“Buscando bien encuentras ropa en buen estado, hasta nuevita parece”, sostiene Martha.

Por su parte, la Comisión Nacional de Ropa Usada y Prendería a Medio Uso considera que este tipo de comerciantes hacen quedar mal al sector porque su mercadería no pasa por los controles de calidad necesarios.
“CHUCHERÍAS” Por otra parte, los utensilios de cocina “menudos” son el deleite de las amas de casa que compran en el sector de La Pampa.

Uno de los puestos de venta del mercado La Pampa se dedica exclusivamente a la comercialización de este tipo de instrumentos culinarios. Desde el piso hasta los estantes, las casetas están revestidas de cucharas, tenedores, ollas y una infinidad de utensilios que, en algunos casos, son desconocidos en el contexto nacional.

“¿Qué será esto, no?”, pregunta una compradora a la dueña del negocio, mientras observa por dentro y fuera una especie de olla de acero con muchos orificios. Al no saber qué responder, la comerciante le dice “llévate y vas a hacer la prueba en tu casa”.

Además de ello, entre la mercadería también figura una gama de cubiertos muy finos y de marcas reconocidas en el ámbito mundial, mismos que se venden hasta en un boliviano por unidad.

Recorriendo más las calles de este espacio de comercio de prenderías a medio uso se observa un plástico tendido en el piso y, sobre él, muchos juguetes pequeños (de no más de 20 centímetros), de conocidos personajes de Disney.

Al lado, hay otro puesto callejero en el que una mujer afila unas muñecas Barbie que no tienen ropa y están con el pelo despeinado. Pese a los notables daños que presentan estos juguetes, su precio es considerablemente elevado, entre 20 y 40 bolivianos. “Originales son pues, de goma fina están hechas”, dice la vendedora para justificar el precio.
Productos chinos amenazan la industria
El gerente general de la Cámara Departamental de la Pequeña Industria y Artesanía (Cadepia), Rodrigo Osinaga, condenó la competencia desleal de los comerciantes de prendería a medio uso, e indicó que existe un nuevo actor que atenta a la producción nacional: la industria china.

“Queremos que, como sucede en otros países, se cobre arancel alto a todo lo que sea chino porque afecta a la pequeña industria”, declaró Osinaga, a tiempo de indicar que los precios de las cosas chinas son muy bajos y los productores bolivianos no pueden competir frente a ellos.

Asimismo, manifestó que la mercadería china que está entrando al mercado local es muy variada, pues existe ropa, artefactos y enseres, entre otros.
DATOS Según información brindada por Cadepia, el 83 por ciento de las unidades productivas del país está compuesta por pequeñas industrias, por ello consideran que este sector es el sostén de la economía.

En ese entendido, Osinaga reflexiona a la población para que respalde a la industria boliviana. “No se puede comparar un zapato boliviano con uno chino. Nosotros sí usamos cuero de primera calidad, en cambio ellos usan materiales sintéticos”, dijo mientras expresó preocupación porque -“de un tiempo a esta parte”- ya no solo la manufactura está afectada por lo chino y lo usado, sino también otros rubros del comercio.
Impuestos han decrecido, pero aumentaron los volúmenes
Pablo Cuba | ECONOMISTA

El experto en economía Pablo Cuba habla de los factores que influyeron para que el comercio de la ropa y prendería a medio uso se posicione en el contexto nacional.
P. ¿A qué se debe el éxito que tiene el comercio de ropa y prendería a medio uso en el país?
R. Se debe a la relación de intercambio comercial que tenemos en el país.

Desde hace más de cinco años empezamos un proceso de apreciación de nuestra moneda, lo que nos hace muy vulnerables frente a los otros países.

Es decir, esos países son más competitivos en términos de precios, y esto es aprovechado por los comerciantes para introducir diversos tipos de bienes, entre ellos la ropa usada.

Por otra parte, las grandes industrias de textiles producen, para las economías más desarrolladas, una importante cantidad de ropa que se coloca en los mercados y tiendas internacionales, pero, por efecto de la moda y el cambio de estaciones, este tipo de bienes son vendidos a precios regalados y en volúmenes importantes.

Los comerciantes nacionales aprovechan esa situación y han generado un flujo comercial muy importante.
P. ¿De qué manera afecta a la economía nacional este tipo de comercio?
R. Los precios son muy bajos comparados con la industria nacional, misma que no puede competir, y eso ha generado que los consumidores prefieran esa ropa usada o incluso nueva en precios muy por debajo de su precio real.

Este cambio en la preferencia del consumidor boliviano y cochabambino ha perjudicado enormemente a la pequeña y mediana industria textilera que no puede hacer frente a esos precios, ni a la calidad o a su diseño.

Eso se llama en economía competencia desleal, y genera externalidades negativas.

Los pocos incentivos económicos para producir ropa en Bolivia han provocado el cierre de estas empresas y la pérdida de empleo estable.

Además, el volumen del comercio de ropa usada ha crecido a una tasa anual promedio del 20 por ciento .

La pregunta central entonces es ¿cómo el volumen del comercio de este sector crece geométricamente en seis años, pero las importaciones y exportaciones solo crecen aritméticamente en Bolivia?

Los impuestos por concepto de importación de ropa usada han decrecido mientras el precio por tonelada métrica se ha incrementado en cerca de un 20 por ciento .

Por otra parte, el número de importadores de ropa usada se ha incrementado en los mercados a una tasa anual aproximada de 20 por ciento , pasando de 1.543 en el año 2005 a 2.572 para el 2012, en el caso de Cochabamba.

Además, existen grupos empresariales muy bien organizados que se encargan de la importación de ropa usada y evaden cualquier reglamentación existente en materia de importación.
P. ¿Qué acciones deben asumir los productores nacionales y el Gobierno para hacerle frente a este fenómeno?
R. Los productores nacionales deben plantear cambios en la política económica solicitando mayor apoyo al sector, como es la reducción de cualquier impuesto, establecer subvenciones durante los próximos años que permitan protección a la industria nacional.

Además, deben pedir otros incentivos, como es la importación de tecnología e insumos.

Por su parte, el Gobierno debe prohibir o limitar su importación, encarecer los aranceles de la ropa usada, aplicar impuestos directos por volumen comercializado de esta mercadería, disponer medidas legales contra subsidios (si existiera) a los ropavejeros y reglamentar el origen de las mercaderías, entre otros.

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