Martes, septiembre 2, 2014
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Sangriento carnaval en la cárcel de Cobija

carcel de cobija

La noche del lunes de carnaval se produjo una campal batalla entre reclusos bolivianos y brasileños en medio de profuso alcohol y droga circulando dentro la hacinada cárcel de Villa Bush, habiendo muerto por letales cuchillazos y golpes en la cabeza un reo brasileño sentenciado por asaltar un Banco en Cobija. El sangriento incidente pone una vez más en el tapete las precarias condiciones de la Policía en Pando y la deplorable situación del único hospital de segundo nivel que existe en este Departamento…
La tristemente célebre cárcel de Villa Busch en Cobija.

Un muerto y siete heridos es el saldo de una violenta reyerta entre reclusos bolivianos y brasileños que comparten celdas en la cárcel de Villa Bush, a unos 10 kilómetros de Cobija sobre la carretera a Porvenir, que según los reportes oficiales se originó cuando por efectos del consumo de alcohol un recluso brasileño agredió a una interna y en su defensa reaccionó un grupo de bolivianos, lo que derivó en la violenta reyerta que pronto alcanzó, como una bomba inflamable, las características de un motín carcelario.

El fallecido es el brasileño Alexander Becerra Montenegro, de 39 años, que purgaba una sentencia por asalto agravado al haber dirigido el atraco a la agencia regional de un conocido Banco de microcrédito en Cobija, en noviembre del pasado año 2012. Becerra guardaba reclusión junto a sus cómplices en el atraco a mano armada Guillermo Abrego Ruiz, peruano, y el boliviano Jaime Ríos de Cochabamba (alias el “Tarateño”). El reo brasileño murió con brutales golpes de palo y heridas de puñal que perforaron su cráneo.

El hecho se inició a las 11:30 de la noche del lunes 4 de febrero, bajo los efectos del alcohol y drogas que circularon especialmente por las fiestas del carnaval en el recinto carcelario según informaron a Sol de Pando familiares de las víctimas, todos brasileños. Los testigos comentaron a nuestro medio la impotencia de los policías bolivianos ante la violencia desatada por los reos alcoholizados y drogados. “No hay autoridad en esa cárcel, es una tierra de nadie y los abusos que los presos bolivianos cometen contra nuestros parientes recluidos ahí son indescriptibles; y los policías dejan pasar todo”, declaró a Sol de Pando la hermana de uno de los los siete brasileños heridos, al ingresar al hospital Roberto Galindo Terán de Cobija el martes de Carnaval.

Los familiares de los brasileños denunciaron asimismo que cuando los presos heridos fueron llevados al Hospital, sus celdas fueron irrumpidas por los bolivianos en estado de ebriedad para saquear sus pertenencias.

Por su parte, el comandante departamental de la Policía de Pando, coronel José Sánchez, recientemente transferido de Cochabamba, admitió que el consumo de alcohol se tornó incontrolable durante las fiestas del carnaval debido a que la ubicación del penal, en medio del monte, posibilita varios accesos al recinto por los cuales “es posible que se haya logrado internar bebidas alcohólicas”.

El fantasma del motín

Algunos reos intentaron aprovechar el violento incidente para desatar un motín y fugarse; pero esa tentativa quedó bajo control, informó el coronel Sánchez. Durante el martes de “Ch’alla” los internos se mantuvieron en el patio negándose a ingresar a sus celdas en señal de protesta.
Dijo que a fin de garantizar la seguridad carcelaria se reforzó el control con efectivos de otras unidades y grupos policiales de Cobija y con apoyo de la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (Umopar) cuyo cuartel se halla próximo al penal, ya que habitualmente la cárcel de Villa Busch sólo cuenta con 23 efectivos policiales, además del gobernador carcelario, para controlar y atender a 261 reclusos entre los que figuran 21 mujeres, y al menos 12 brasileños y tres peruanos.
Por su parte el gobernador de la cárcel Ronald Murillo, explicó que el clima volátil y de inseguridad extrema que se vive dentro este recinto penal se agrava debido a la retardación de justicia y pésimas condiciones de vida que prevalecen al interior de este penal. Se conoce oficialmente que sólo tres reclusos serán beneficiados con el indulto recientemente decretado por el presidente Morales.
El pasado 23 de enero, como sucedió en varios recintos carcelarios del país, los internos de la cárcel de Cobija protagonizaron un motín incendiando el edificio carcelario exigiendo resolver los problemas de hacinamiento y retardación de justicia, además del incremento de prediarios y más fiscales asignados.
El Gobierno no atendió a la fecha ninguna de aquellas demandas, a pesar de la emergencia permanente en que se declararon los reos.
Precariedad policial en Pando

Durante el motín policial que se desató en junio del pasado año, Sol de Pando constató la extrema precariedad en que se desenvuelve el Comando Departamental de la Policía en aquel distrito amazónico, al extremo de no contar con infraestructura mínima para atender los requerimientos básicos de la tropa policial. Los policías reclamaban que contrariamente los cuarteles militares eran mejor atendidos por el Gobierno en comparación a las unidades policiales, especialmente en Pando.

Varios policías entrevistados por Sol de Pando coincidieron en que los salarios que perciben no corresponden a la realidad específica de Pando. Uno de ellos, con su boleta de pago del mes de marzo, señaló que con 13 años de antigüedad, gana Bs. 1.300, que con otros bonos llega a superar a duras penas los Bs 2.000.

La situación no ha variado desde entonces, mientras la criminalidad y el narcotráfico se incrementan a pasos agigantados en esta zona fronteriza del país.

Entre la cárcel y el hospital

Además del recinto carcelario y las unidades policiales afectadas por la precariedad en medio del incremento de la violencia criminal en Pando, el Hsopital Roberto Galindo Terán de Cobija, el único centro hospitalario de segundo nivel en todo el Departamento, es otra de las instituciones que enfrenta limitaciones angustiosas en su funcionamiento.

Los familiares de los reos brasileños que fueron heridos en la turba carcelaria del lunes, reclamaron porque la atención a los heridos fue insuficiente. “Apenas les cubrieron con unas gasas, sin antibióticos de ninguna clase, a pesar de la profundidad de las heridas”, denunció la fuente que se comunicó con Sol de Pando.

Luego de haber recibido curaciones consideradas superficiales, los reos heridos fueron inmediatamente devueltos al penal. El comandante departamental aclaró que de los siste heridos, cuatro presentaron heridas leves y contusiones; mientras tres de ellos presentan ciertamente lesiones de mayor gravedad y permanecen hospitalizados, con la debida custodia policial.

Personeros médicos admitieron que este hospital carece de los más elementales insumos para atender adecuadamente a los pacientes, tanto bolivianos como peruanos y brasileños, que suelen acudir a este centro clínico a causa de la extrema violencia delincuencial que recrudece en Pando. Sin embargo se confirmó que entre los siete presos heridos en la cárcel, tres se encuentran internados recibiendo las atenciones del caso a pesar de la precariedad que afecta el desempeño de este hospìtal.

Entretanto el cadáver del brasileño muerto, Alexander Becerra, se encuentra aún yaciendo en la morgue de Cobija sin aún recibir la autopsia del caso, ya que este distrito no cuenta con un médico forense ante la renuncia del galeno que ejercía esa función hasta el pasado año.

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